Los cambios de Calleja

Entre las diversas habilidades requeridas para un entrenador de fútbol está la de saber leer los partidos. Y desde que Javi Calleja llegó al Villarreal, a menudo se ha hablado de este aspecto: según muchos, uno de sus puntos débiles. Cualquiera que aprecie su flexibilidad táctica, por un lado, también admite sus limitaciones para saber cómo corregir un partido en curso. ¿Pero cuánto hay de verdad en estas sensaciones? ¿Es correcto o es solo una impresión? Tratemos de aclararlo ayudándonos con los números.

Hasta hoy Calleja ha dirigido ochenta y nueve encuentros del Villarreal, un número suficiente para elaborar una estadística. Para cada partido examinado, se consideró el resultado en el minuto en el cual Calleja decidió usar el primer cambio táctico, es decir no se tomaron en cuenta los cambios debidos a lesiones. Y fueron comparados con el resultado final del partido. Cruzando todas las variaciones de resultados en todas las competiciones, se deduce que en cincuenta y tres casos (59,6%) el resultado del partido se mantuvo sin diferencias sustanciales o, en cualquier caso, al final el Villarreal no pudo cambiar el resultado del partido. En la práctica, en seis encuentros de cada diez los cambios no tienen efecto directo. No es tan sorprendente: sumando todos los goles marcados y encajados después del primer cambio de Calleja emerge una cuenta bastante equilibrada: cincuenta y siete a favor y cincuenta y ocho en contra.

En veintiún casos después de la primera sustitución útil, el resultado empeoró (23,6%). En particular: en un solo partido el Villarreal estaba ganando y después de los cambios acabó derrotado (el año pasado en Vigo); nueve veces estaba ganando y acabó empatando; y once veces empataba y al final perdió. Mientras qué en quince partidos (16,9%) las sustituciones han tenido efectos positivos: una vez puedieron transformar una derrota en una victoria (hace dos años en casa contra el Atlético de Madrid por el doblete de Enes Ünal); en nueve encuentros el empate se convirtió en una victoria y en cinco casos una derrota se convirtió en un empate.

En general, se puede decir que es estadísticamente normal que en la mayoría de los casos los cambios no tengan efectos importantes: es obvio que, teniendo en cuenta que en término medio el primer cambio se realiza alrededor de la hora de juego, en un tercio del partido es más difícil volcar un encuentro que decidirlo en dos tercios de tiempo. Pero cuando se produjeron cambios decisivos han sido más los que no han ayudado al equipo qué los que han resuelto algo.

Otro aspecto debe tenerse en cuenta. Si es más difícil admitir que una sustitución es negativa y el costo de los puntos es más difícil de demostrar, los cambios beneficiosos se pueden encontrar más fácilmente al correlacionar los goles marcados con los jugadores que entraron a la cancha. De los ochenta y nueve partidos considerados en veinticuatro (27%) hay una contribución directa de los jugadores que ingresaron al campo sin ser parte del once titular: en veintidós casos anotando, en un caso con asistencia y en otro caso obteniendo una penalti. Pero en la mitad de estos partidos, es decir doce, la contribución de los suplentes no fue suficiente para cambiar el resultado final. (Esto significa que los goles marcados llegaron con un resultado ya redondo o han sido igualados por el otro equipo)

De los doce encuentros en los que el resultado cambió, en dos casos, a pesar de la contribución positiva, el resultado empeoró. Sucedió hace dos años al Benito Villamarín cuando Chéryshev entró en el minuto 64 y obtuvo un penalti en el minuto 80, pero el Villarreal jugó en diez desde la primera mitad y concedió dos goles antes de anotar el penalti. Y el año pasado contra el Barcelona, ​​cuando Bacca entró en el minuto 74 y anotó en el minuto 80, pero el 3-2 se convirtió en un 4-4. 

En última instancia, son números que indican una tendencia, pero que deben ser interpretados. Probablemente estén en línea con los números medios de un campeonato, quizás solo ligeramente por debajo, pero sin datos completos sobre la Liga u otros entrenadores, deben cogerse con pinzas. En general se puede decir que si el partido no sé ha encaminado bien en la primera hora de juego, es un poco más probable que las sustituciones de Calleja deterioren en lugar de mejorar las cosas, pero con una diferencia bastante estrecha. Estadísticamente cada veinte partidos en los que el resultado cambia después de la primera sustitución: once veces empeora y nueve veces mejora. Estamos en parámetros estadísticos bastante normales.

Una curiosidad sobre los jugadores que más influyeron con el partido en curso bajo la gestión de Calleja. El líder de la clasificación es Sansone, quien ingresó y anotó en cinco encuentros. Hace dos años contra el Málaga anotó un doblete decisivo en solo una docena de minutos, y el Villarreal ganó gracias a esos dos goles. En la temporada 2017/18, sus cinco goles en curso lo consagraron como el mejor “suplente” del año de la Liga. A nadie le había ido mejor en los cinco grandes campeonatos europeos. Pero junto con él también está Gerard Moreno, también el ha marcado cinco goles al ingresar al partido, tres veces en la Liga, uno en Europa y uno en la Copa del Rey. Luego está Bacca con cuatro, y detrás de el Chéryshev, Toko Ekambi y Enes Ünal con dos tantos.

Además de los dobletes ya mencionados de Sansone contra el Málaga y Enes Ünal contra el Atlético de Madrid, donde el cambio fue más que decisivo, hay otro caso que coronar. El partido contra el Real Madrid hace dos temporadas, incluso si era el última jornada de Liga y tal vez el espíritu competitivo no era del cien por cien. El Villarreal iba perdiendo cero-dos y anotaron dos jugadores recién entrados: primero Roger Martínez y luego Castillejo. Dos a dos.

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