Montaña rusa

Empezaba la semana muy bien, con el Villarreal ganando en casa al Betis, el lunes daba gusto escuchar las tertulias, eran baño y masaje, seguía la semana con la renovación del niño del pueblo, de la perla de la cantera y encima con una cláusula de cincuenta millones, únicamente un gordo podría llevárselo. El viernes, un día disfrutón empezaba con la llamada de cuatro groguets para la selección, Albiol, Cazorla, y dos debutantes, Gerard (sigue de máximo goleador) y Pau, el jugador trece de la provincia en la absoluta y el primero de Vila-real. En total diecisiete jugadores del Villarreal habrán vestido ya la camiseta de “la roja”. Durante la semana también se comentaba otra buena noticia, por primera vez en mucho tiempo, un desplazamiento sin problemas para la APV, el Sábado amaneció con trescientos cincuenta groguets en Pamplona. Todo iba perfecto, encima, el partido empezaba con gol del protagonista de la semana, segundo gol como profesional de Pau Torres, gol diecinueve del conjunto de la plana en esta temporada y vigésimo primer partido seguido marcando.

A partir de ahí, empezó el drama. La gente piensa que lo de la posesión lo dijo un día Guardiola mirando un eclipse, y no tiene importancia, pero la posesión equivale al rebote en baloncesto. Dicen que quién domina el rebote domina el partido, pues en fútbol normalmente cuando de cada diez el minutos, el rival la tiene seis, la cosa acaba mal. Y después del gol, el Villarreal nunca tuvo el balón, vale Osasuna no tenía ninguna ocasión muy clara, pues la mejor fue de Estupiñán antes del gol de Pau y el resto eran centros típicos del Stoke City en la Premier, vale, la mejor de la primera parte, la volvió a tener el Villarreal mediante Ekambi, en el cuarenta, vale, lo acepto todo, pero no teníamos el balón. 

Y sin el balón y una ventaja de un gol, a la mínima dejas de ir ganando. Un saque de esquina, despejado por Zambo, queda en los pies de Roncaglia que sin ninguna presión marca el gol de su vida. Otra cosa que no me gusta del Villarreal, regala demasiados saques de esquina, pero bueno, eso únicamente le obsesiona a Guardiola y a un servidor. A partir de ahí y tras el remate de Chukwueze, nada, Chimy Ávila se convirtió en Maradona y sentenció el partido. Y no exagero, ni Trigueros aportó nada, ni Bacca, ni Ontiveros, Chukwueze no volvió a aparecer, Gerard tampoco, Cazorla tampoco, nada. De hecho en Osasuna, excepto el primer gol, el resto de tiros a puerta fueron de Ávila. En el Villarreal algún tiro entre palos de rugby de Gerard y Ontiveros, pero sin ningún peligro. Me sabe mal hacer esta reflexión, pero la temporada pasada, a estas alturas, el Villarreal únicamente tenía tres puntos menos, y mejor no recordar, cómo eran aquellos días, por cierto, ahora pero una jornada después volvemos a jugar contra el Espanyol, ya sabemos como acabó aquello hace un año. En mi opinión para aspirar a ser otra vez un club europeo, el Villarreal no puede permitirse tener desconexiones mentales en casi todos los partidos. Pero bueno toda montaña rusa, baja y luego vuelve a subir, esperemos que el Villarreal aproveche el parón para corregir errores.

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