El Villarreal, ni cara al aire…

El Villarreal se ha convertido en las últimas semanas en un equipo blandengue, sin identidad, sin intensidad defensiva, sin concentración, sin gen competitivo. Cualquier circunstancia adversa le descentra mucho más de lo que cabría esperar como normal. Es un equipo que fuera de casa no ofrece ninguna fiabilidad, que encaja goles con facilidad y es muy vulnerable.

Hoy se han concedido tres goles ante un equipo teóricamente inferior, del mismo modo que se hizo en Huesca, concediendo goles del mismo modo que lamentablemente hacemos casi siempre últimamente. 

No, no podemos ir a Huesca y conceder tres goles e inumerables situaciones, no podemos hoy ir a Pilsen a jugarnos la primera plaza del grupo y que nos metan tres goles. No, por más bajas y lesiones que tengamos y por más mal o bien regado que se encuentre el césped. No.

Jugándonos la primera plaza de grupo, hemos empezado una vez más con desidia, regalando la primera parte, regalando protagonismo a un rival que no se jugaba nada. En la segunda cuando ya era un poco tarde se ha reaccionado y cuando por fin se ha conseguido lo más difícil, que es ponerse por delante en el marcador, a los dos minutos regalamos el gol del empate defendiendo al rival a tres metros de distancia. Y hoy era el día en que el equipo salía mentalizado buscando un buen sorteo para 1/16 de final…

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Pues no lo sé. Marcelino hoy mismo en rueda de prensa lanzaba un mensaje de culpa a los jugadores, alguna parte del delito, supongo que también le tocará a el. Lo que está sobradamente claro es que entre todos hay que reconducir la situación, ahora que se está en el plano deportivo a tiempo de todo y la situación en liga todavía es buena.

 

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