Villarreal-Betis: Reflexionemos, hablemos…

Ayer vivimos una jornada muy especial. Era el primer partido en casa de la temporada 2017-2018, tercera de este campeonato, estreno del Nuevo Estadio de la Cerámica, donde pudimos contemplar – y disfrutar – de su flamante remodelación.

A decir verdad, los que llevamos muchos años siguiendo a nuestro Submarí Groguet nunca pudimos imaginar que algún dia, tendríamos un Estadio (con mayúscula) tan flamante, bonito e impactante. No me caben elogios para calificar lo que ha hecho Roig con el viejo y entrañable Madrigal, antaño un campo de pueblo que apenas podía aguantar en 2ª.

Ahora, desde 1998, estamos en la élite, nos codeamos con los mejores, disfrutamos de fútbol europeo, somos referente en España y en el planeta fútbol y cada año, levantamos más envidias, porque no sólo el equipo funciona, además, el entorno del mismo se va haciendo grande y deslumbrante. El nuevo Estadio de la Cerámica es de los más vistosos y emblemáticos del balompié español y estoy seguro de que pronto lo será también de Europa y el mundo.

Pero vayamos al grano. Ayer era un dia especial, de nervios, de ilusión, de sufrimiento y de disfrute, porque el Villarreal CF había empezado muy mal esta liga, con dos derrotas consecutivas y 10 lesionados. En el banquillo, destacaban mas las caras de los chavales del B que de profesionales del primer equipo, pero con esto teníamos que lidiar.

Todos sabíamos que una nueva derrota o una pésima imagen pondrían a Escribá en una situación insostenible. Los nervios y el runrun ganaban en la grada.

El equipo salió con ganas, con mucha presión, pero algo desordenado y sin ideas demasiado claras. Era ese quiero y no puedo de otras veces, aunque con un poco más de chispa.

En varios momentos, el once amarillo parecía no saber exactamente a qué jugar y cuando un equipo no sabe qué hacer, empieza a jugar en horizontal y hacia atrás. Fornals y Castillejo querían desbordar, pero la pelota acababa fuera o con un pase al contrario. Mas nervios.

Cuando parecía que podíamos entonarnos, Bacca remató a bocajarro un gol cantado, pero allí estaba Adán para neutralizarlo. Nervios.

Tanto el colombiano com Bakambú se hartaron de correr y tirar desmarques, no terminaban de hacer demasiado peligro, pero se intuía algo. Y entonces vino el mazazo. En la primera contra del Betis, fallo defensivo en cascada y el balón terminó al fondo de la red. Muchos nervios, mucho runrún, decepción general.

Nuestros jugadores se tomaron el 0-1 como algo personal. Les iba el honor además del resultado, querían agradar y no caer en el victimismo y en lugar de arrugarse, comenzaron a intentar la remontada. Primero tímidamente, pero iban de menos a más.

Aupados por un Bacca excepcional, lleno de fé y orgullo y escudado por Castillejo, Trigueros, Rodri y Bakambú -con el permiso de Rukavina-, empezaron a desbordar y embotellar al rival. Se crecían, nos crecíamos, la remontada parecía posible.

Tras varias buenas jugadas de bastante peligro, llegó el golazo de Bacca tras un error clamoroso de Adán (hasta entonces, impecable). Es un error más grave de Setién que del buen cancerbero bético, puesto que esa manía (que también tenía Pellegrini), de hacer el tonto con la pelotita en el área presionados por los delanteros rivales suele provocar este tipo de errores que terminan en un serio disgusto. En este caso, con el gol del bueno de Bacca.

El tanto espoleó al Villarreal CF y los últimos 15 minutos fueron un ataque constante, con un rival achicando agua de un barco que zozobraba por todas partes. Rodrí estrelló el balón en el poste tras una gran jugada que la grada cantó el gol. Parecía imposible no irnos al descanso con ventaja.

En la segunda parte el Betis, avisado que dándonos la pelota estaba perdido, comenzó a tocar balón y con un gran Joaquín nos empezó a superar. Los nuestros respondían con peligro, pero el partido estaba cambiando del color amarillo al verdiblanco.

En otro grave error defensivo de Álvaro y Ruíz (que no supo hacerle la cobertura), Barbosa se reivindicó resolviendo un mano a mano que todos dábamos por finiquitado y temiendo que el 1-2 iba a subir al marcador. Pero fue justo al revés: Nuestro portero salvó in extremis la situación y a la jugada siguiente, Castillejo se inventó un gol de los más bonitos que recuerdo. Ya ganábamos, la grada empezaba a volcarse con su equipo olvidándose de Escribá. Los jugadores se dejaban la piel en el campo, como en los tiempos de Marce.

A partir de ahí el Villarreal Cf se tranquilizó. Controló el partido, defendió mucho mejor, neutralizaba a un Betis que dominaba el esférico pero no creaba peligro, en cambio, nuestras contras eran mortales.

A 12 minutos del final, con ya el Enest Unal en el campo por un cansado Bacca, otra gran recuperación y contra hacían que el turco resolviera magistralmente con el tercero de los amarillos. El partido estaba sentenciado.

En las declaraciones posteriores, salió un enfadadísimo Fernando Roig a recriminar todo el mal ambiente que se vive en la calle y por las RRSS contra el entrenador del equipo. Tengo que decir que a mi tampoco me ha gustado la pretemporada que ha hecho Escribá y desde luego no entiendo cómo hemos podido perder 10 jugadores antes del comienzo liguero y cómo hemos perdido la contundencia defensiva sin ganar casi nada a cambio.

No comprendo cómo puede tirar los centrales tan arriba sabiendo que son lentos y les van a pillar la espalda, no tengo claro a qué jugamos, no me gusta muchas cosas que veo.

Pero hay algo que sí que tengo claro: Silbando a entrenador y jugadores no se resuelve nada, ni nunca ha servido para nada. Fernando Roig, el Presi, ha demostrado mucho buen hacer y creo que no se merece muchos de los comentarios que he leído. Siempre he pensado que de bien nacidos es ser agradecidos y quien más tiene que perder aquí es él, así que antes de pasarnos de palabras, bien nos valdría con pensar un poco en devolverle algo del cariño y buen hacer que él sí nos ha dado.

Esto no puede seguir así. Reflexionemos, hablemos, critiquemos, pero no perdamos la compostura, no olvidemos de dónde venimos y que volveríamos a tercera si Roig se harta. No podemos ganar la Liga, quedar 5º es toda una proeza. Por favor, tengamos perspectiva.

 

Lo mejor: La entrega de los jugadores, la garra y su actitud. Lo peor, la endeblez defensiva, madre de casi todos nuestros actuales problemas.

Enric Martí

Experto en economía. Fundador de Econectia. Aficionado del Villarreal CF y colaborador de SubmarinoAmarillo.net

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