El Villarreal ha perdido todo lo bueno que le aportó Marcelino

1) El Villarreal CF ha perdido todo lo bueno que le aportó Marcelino cuando se hizo cargo del equipo en 2ªA: Contundencia defensiva, velocidad en el contraataque, claridad de ideas en la construcción, fortaleza del medio campo, presión axifisiante al rival. De todo aquello, sólo queda el recuerdo.

2) El estado de forma de los nuevos fichajes es deprimente a excepción de Soldado. Samu Castillejo quiere regatearse hasta él mismo y acaba casi siempre perdiendo el balón, Samu García no aporta absolutamente nada, Nahuel se ha diluido como un azúcar en el café, Denis Suárez sólo aparece a ráfagas, Bakambú es un alma en pena corriendo como un pollo sin cabeza.

3) Jugadores clave han bajado tanto el rendimiento que están irreconocibles: Bruno, Jonathan desconocidos. Bailly está nervioso, atolondrado, pasado de vueltas y la ansiedad le lleva a cometer faltas imperdonables que ya nos han costado mas de un disgusto. Jokic no da la talla de ninguna manera, siempre superado hasta anoche contra un rival menor. El debutante Miguelón hizo lo que pudo, no se le puede pedir mas a un chaval que ha saltado en días de tercera a primera división. Barbosa cometió también fallos imperdonables para un portero de la máxima categoría.

4) El equipo se atraganta sólo, no necesita ni del rival para autocometerse peligro. Pérdida constante de balones, imprecisión en todos los pases, nula profundidad. No chutamos a portería y cuando lo hacemos, casi nunca va entre los 3 palos. Así es imposible marcar.

5) Un simple balón colgado al área es suficiente para generar un peligro enorme. Siempre nos superan, incluso un rival como el Huesca que sólo había marcado 10 goles en lo que va de temporada y llevaba 7 sin anotar, fue capaz con balones aéreos de meternos 3 goles. Casi nada.

6) En cuanto encajamos un gol, el equipo se queda sin capacidad de reacción. Ayer nos marcaron en el minuto 2 y en todo el resto de la Primera parte fuimos un conjunto sin alma, sin vida, muerto.

Es verdad que las lesiones nos han mermado de forma alarmante, pero no puede ser esa la única excusa que explique cómo semana a semana asistimos al desplome de todo el castillo que tanto costó construir. El deterioro de juego se ha convertido en caída libre y a día de hoy, cualquier rival por flojo que sea es capaz de ganarnos sin problemas.

Muy mala pinta tiene esto si no se actúa ya, de inmediato. Si el domingo no se gana al Rayo, las alarmas serán insoportables.

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