Ante Madrid o Barça hay que jugar con el “B”

Viendo el partido de ayer, se me ocurren muchos titulares. Algunos ya han sido adelantados por otros aficionados o medios, otros puede que sean mas originales, pero en todo caso, mi titular seria “EL VILLARREAL DEMUESTRA QUE ANTE MADRID O BARÇA, HAY QUE JUGAR CON EL B”.
Y digo esto porque de todos es bien sabido mi postura respecto a cómo hay que afrontar el partido ante los llamados grandes. Ante la imposiblidad de competir por presupuesto, hay que privarles del honor de la victoria. Esta estrategia ya la aplicaron los romanos hace 2000 años con mucho éxito y nosotros debemos de hacer lo mismo.
No se puede competir contra dos monstruos que se comen la mitad de todo lo que genera nuestro fútbol. Lo hemos intentado en el pasado y lo único que hemos sacado es graves lesiones de jugadores y muchos goles en contra (salvo excepciones). Rossi, Pires, Nihat, Mussachio, Bruno y otro vez el de Artana el otro dia contra el Barça me confirman que estos equipos, que siempre juegan con la permisividad arbitral a su favor, son muy dados a destrozarnos a nuestros mejores jugadores.
Por ese motivo y porque si se les priva del honor de la victoria, es cuando tendrán que sentarse a renegociar, es por lo que siempre defiendo que hay que alinear al Juvenil B, o como hizo ayer Marcelino, a “los otros”.
Y es que al no tener delante al equipo de gala, pasó lo que siempre he creido que sucedería: El Madrid se confió, se desconcentró, pensaba mas en acabar cuanto antes e irse de nuevo de cenita que en afrontar un encuentro que se les antojaba descafeinado. Y delante se plantó esa segunda plantilla del Submarino que cada vez es mas titular, perfectamente ordenada y entrenada por quien es, para mi, el mejor entrenador que hemos tenido.
Serios, sin presión, sin nada que perder y mucho por ganar, los Moi, Campbell, Gerard, Gio, Sergio Marcos, se quitaron las pesadas armaduras y entraron ligeros a la batalla blandiendo sus armas con ilusión. Forjados como están en otras mil batallas, supieron maniatar el juevo de los blancos, llevarles a donde ellos querían y sacarles los colores.
El Bernabeu no se creía lo que estaba viendo: Un equipo “segundón”, jugaba mejor que sus galácticos, con descaro, actitud, velocidad y peligro. Así, el primer susto doble vino de las botas de Gerard y Moi que fallaron lo incomprensible, mientras que los merengues apenas inquietaban a Asenjo y cuando lo lograron, éste respondió dando la talla como uno de los mejores cancerberos de la Liga.
Los minutos pasaban y el Madrid se veia perdido y superado en el medio del cambpo, sin Bruno ni Trigueros, Pina y el chaval Sergio Marcos eran los amos. Mientras que Campbel y Moi se prodigaban en contraataques y replieques defensivos para no dejar nunca desamparada la defensa.
La lección táctica de Marcelino a Ancelotti arrancó los primeros pitos en un Bernabeu incómodo ante lo que veía.
Con empate a cero se llegó al descanso y la reanudación vino acompañada de una mayor presión de los locales. Aún así, el Submarino supo defenderse y neutralizar las acometidas de Marcelo que era quien intentó echarse el equipo a la espalda.
Desaparecido Benzemá y Bale, solo Cristiano Ronaldo parecía querer culmiar alguna jugada de peligro con tal de desnivelar el marcador. Así las cosas, en una jugada sin demasiada importancia, Bailly hizo un penalty de libro que González González no dudó en señalar aunque lo vio desde casi 40 metros. El CR7 no falló y todos nos temimos lo peor.
Pero jugábamos sin presión y sólo había ilusión en los teóricos suplentes, así que se sacaron el mejor fútbol de sus botas y empezaron de nuevo a sueprar a los galácticos. Marceilno se la jugó: Sacó a Vietto y Trigueros y la segunda que tocó el astro argentino, le ofreció una asistencia de crack a Gerard que de fuerte disparo raso batió a Casillas.
El Bernabeu enmudeció totalmente. Atónitos, contemplaban como unos chavales de amarilo les estaban pintando la cara. De ahí al final, hubo unos momentos en los que el partido enloqueció. El Madrid pudo marcar, pero el Villarreal “B??” también tuvo sus oportunidades. La mas clara, la de Vietto, que solo ante Casillas se resbaló y no pudo finiquita su acción. Luego un penalty no pitado a Mario idéntido al que le señalaron a CR7. Hay dos reglamentos, dos varas de medir. Una vergüenza. Ancellotti movió banquillo para amarrar el punto que tenía, temeroso de perder en su feudo lo que jamás habría imaginado que pudiese pasar.
En los minutos finales, los blancos apretaron de valiente, pero un ordenado Submarino, con una estelar actuación de Bailly, Dorado, Mario y Jaume Costa no les dio casi ninguna concesión.
El final tiene regusto a victoria, pero nos quedamos con el mal sabor de boca de que ayer, se podría haber ganado. Yo me quedo con que se lo pusimos muy difícil al Madrid, tanto, que recordaràn este partido en lo que queda de Liga.

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