El fútbol insípido del Villarreal

Tercera derrota consecutiva. Y esta vez, el árbitro no tiene la culpa, y el VAR tampoco. Otra vez contra un equipo en descenso, otra vez contra un equipo que llevaba diez meses sin ganar fuera de casa (el Celta llevaba once). 28 goles encajados en las segundas partes, en los momentos en los que el entrenador debe actuar. Jugando una liga solo de primeras partes, el Villarreal estaría el tercero. Pero ahora mismo está el octavo de la clasificación y los aficionados más animosos, ya han entonado la canción. Por segunda vez en la temporada Calleja queda en una situación grave.

Empezó la primera parte, y al minuto cinco el Villarreal ya había desmontado la estrategia del vasco Aguirre. Cuando un equipo defiende con cinco la primera premisa, es la de no encajar, y aún más cuando necesitas puntuar para salir del descenso. Y un buen centro de Cazorla sirvió para desarbolar la defensa pepinera. Ayer en un once con todos los jugadores españoles, Alberto Moreno, parecía el mejor lateral izquierdo de España, subía por la banda e incluso tiraba a portería, Gerard parecía el delantero centro de un equipo grande, bajaba a recibir, subía, siempre aparecía en el área, de hecho, en el 44 casi sentenció el partido de no ser por una gran parada de Cuéllar. Moi Gómez, parecía internacional, solo lo paraban a golpes, también falló una ocasión muy clara, justo en el rechace del tiro de Gerard. Asenjo casi ni había aparecido, únicamente en un tiro de Guido Carrillo de talón que luego acaba dando en el palo. A Paco le seguía faltando esa confianza para atreverse de vez en cuando a probar un tiro en lugar de pasar al compañero. Incluso Trigueros había probado algún tiro lejano, y la defensa casi no había actuado.

Pero en los momentos en los que el entrenador debe motivar a sus jugadores, en donde cambias una pieza por otra para cambiar el rumbo del partido, el Villarreal volvió a decepcionar. En un saque de banda, normal, sin ningún peligro, Óscar tira desde fuera del área y empata el partido. A partir de aquí, el Villarreal desapareció. Ontiveros no aportó nada, y Chukwueze aún menos. En otra jugada llena de errores, Pau le hace un penalti absurdo a Assale, para que Óscar remontara el partido y el Leganés aún tuviera alguna opción real de salvarse a final de temporada. Tampoco aportó nada, Zambo Anguissa, de hecho el Villarreal “más ofensivo” en toda la segunda parte, tiró dos veces a portería. 

Ahora mismo, la UEFA queda a cinco puntos, y eso pensando que la Real no ganará el derbi al Eibar, porque de ser así quedaría a siete. Y la excusa de la séptima plaza, no me sirve, tengo clarísimo que el Athletic ganará la final de la Copa en Sevilla. Y por triste que parezca empiezo a tener la sensación de que los últimos cuatro partidos de la temporada no servirán de nada. Ya ayer con todo en juego el estadio presentó una entrada de las peores de la temporada, con 16.143 espectadores. No me quiero ni imaginar la cifra, en fiestas del pueblo, en partidos en los que seguramente no te juegues nada. Algunos pueden culpar al entrenador, también tengo claro que lo tienen sentenciado desde Mayo del año pasado. Yo en el reparto de culpas, también diría algo de la actitud de los jugadores, tras encajar los goles. Todo cabezas tristes, como si hubieran perdido una final por un 0-5. Pero por sacar algo positivo diré que pese a lo mal que está todo hoy, si el Villarreal gana los dos siguientes partidos, los ánimos cambiarán mucho. Primer paso, Vigo, el sábado en fiestas de Magdalena.

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