Manu Rambla homenajeado por la APV

Un cúmulo de sentimiento amarillo de incalculables dimensiones es lo que vivimos anoche en la cena anual de la APV. Cada año la masa social amarilla nos superamos. Anoche fuimos doscientos comensales, entre ellos el cuerpo técnico, los fichajes más algún personal del club y prensa.

Durante los días precedentes propuse en una reunión la instauración de un reconocimiento anual a un jugador que haya sido emblema del Villarreal anterior a la era actual. Este club es casi centenario y muchísimas personas han contribuido a mantenerlo en pie. Propuse sin dudarlo el nombre de Manu Rambla porque aunque yo no lo conocía personalmente lo recordaba de mi infacia en el Madrigal, la del Villarreal genuino de los 80 que empezaba a edificar las bases de la grandeza actual.

 

Manu es un hombre que empezó en el juvenil en 1984 y como él recordó, llegó con las piernas temblando y se marchó siete años después habiendo sido capitán del primer equipo y marcando toda una impronta de sentimiento amarillo que le perdura y del que presume un cuarto de siglo después. Es del tipo de jugadores que mantienen viva la llama de una entidad y lo hacen grande y que presume de ser amarillo allá donde va y que plasma los valores del deporte.

Estoy feliz de haber contribuido a traerlo al homenaje y como no, una vez más mi mención especial a José Jose Luis Alcón y a toda la gente que trabajan por hacer grande a nuestra afición.

 

 

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