Parón feliz

Nos vamos al parón con una sonrisa de oreja a oreja. Tras el tropezón de Eibar y el castañazo europeo del jueves, el Villarreal recupera sensaciones, situándose tercero en la tabla y demostrando que esto no es ni mucho menos, tras once jornadas, por casualidad.

Vemos como los eternos agoreros, esos compañeros de viaje a los que nadie quiere tener al lado en momentos complicados, vuelven a su cueva, en la que llevaban metidos desde los inicios de la temporada y de la que solo salen cuando el equipo tropieza. Vaya por Dios, hoy ya no nos vamos a segunda, o por lo menos hasta la próxima derrota…

La realidad es que en once jornadas sumamos 22 puntos, justo la mitad de los necesarios para alcanzar la salvación virtual.

Es de recalcar el momento de Manu Trigueros, es su mejor momento -de largo- como jugador groguet. No lo digo ya por el golazo de hoy, que tiene mucho mérito pero no deja de ser un anécdota en su indiscutible evolución. Escribá lo ha liberado, está más pendiente del juego con balón, del desequilibrio y ahí aparece su calidad.

A este equipo de Fran Escribá le faltan cosas, claro que sí. Hay errores y malas decisiones, como puede haber en cualquier otro equipo. Y ahora tras el parón, en lo más inmediato, habrá que solventar la difícil papeleta que nos ha quedado en UEFA, tras la “cagada” del pasado jueves. Es un error cambiar a toda o casi toda la defensa de golpe, o a siete, ocho o nueve jugadores respecto al once habitual. Lo sabemos de sobra, lo era cuando lo hacía Marcelino, cuando nos costó la eliminación copera y lo es ahora, es algo que se repite y no lo entiendo. Rotaciones si, pero con sentido común.

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