Se va un pedazo de historia, adiós Robocop Cuxart

Viernes Santo. Si no fuera bastante con todo los que estamos pasando, esta mañana nos hemos levantado con una muy triste noticia. Lo primero que he leído al levantarme, “nos ha dejado Vicent Cuxart”, – ¡Vamos no me jodas, Robocop!-. Sin quererlo mi mente se ha dispersado, un montón de recuerdos han sacudido y golpeado mi cabeza.

Se va “Robocop” y con él un pedazo importante de “nuestra historia”, de historia del otro fútbol, de historia del Villarreal de casa. Del Villarreal de Pascual Font de Mora, del Villarreal del “Campo Municipal el Madrigal”, del Villarreal del que los niños parecía misión imposible que fueran; en aquellos tiempos se era del Barcelona, del Real Madrid o del Valencia. ¿Del Villarreal?

Aún recuerdo con mis 13 años la llegada de Cuxart al Villarreal CF, junto a Javi López y Luis Pascual. Eran las últimas balas que nos quedaban en la recámara, para intentar ganar una batalla que teníamos perdida, parecía hace tiempo. Recuerdo la primera vez que le ví sobre el césped del “viejo” y “vetusto” Madrigal, ¡Joder que mole de jugador!. Solo verlo corretear por el verde ya intimidaba e impresionaba al más pintado. Pero “Robocop” era todo bondad, un tipo noble, un tipo duro que iba al choque, pero siempre con la bandera blanca en la mano. Un tipo tosco, lo que ahora conocemos como un “tronco”, no, no tenía calidad con los pies, pero lo suplía todo con su pundonor, su lucha y garra constante en cada partido y sus 90 minutos.

Tanto fue así que llegó a ser el capitán de aquel Villarreal CF, durante sus tres temporadas restantes. Aquellos Villarreal de los García Pitarch, Vinyals, Dos Santos, Cornago, Zandio, Juan Carlos, Molina, Alcañiz, Planelles, Russet, Adriano, Sánchez Broto…y otros tantos.

Aún recuerdo (lo recordaré toda mi vida), aquella final de Figueres, en casa, con los cascos puestos, muerto de miedo, era la última ocasión de agarrarnos a la esperanza, al último halo de vida, a un imposible milagro. Y el milagro se obró, aún recuerdo aquella locución…”atención balón para Edu…¡goooooooooooooooooooool de Edu!”. Como si fuera ayer, inolvidable el salto y el grito mío y de toda mi familia en aquel salón de nuestro piso. El grito de unos locos.

El Villarreal de Carlos Simón ganó aquel partido en Figueres, con la revolución en el once y los debuts de Cuxart, Javi y Luis Pascual. El resto ya lo saben. Una salvación milagrosa. La gran salvación de aquel Villarreal CF de la grada de aluminosis, del “submarino amarillo” en la salida del equipo, del pantalón azul, de la grada de San Pascual…aquel Villarreal.

Aquel Villarreal CF que fue forjando en silencio y con mucha calma la história, para ir creciendo, poco a poco, para llegar a cotas que jamás en aquellos tiempos hubiéramos creído. Porque no lo olvidemos, si hoy en día podemos disfrutar del actual Villarreal CF, si hemos podido vivir una semifinal de Champions, disfrutado un subcampeonato de Liga y tantas y tantas gestas, en parte es “culpa” de jugadores como Vicent “Robocop” Cuxart, que lucharon en silencio, sin ser mediáticos, sin tener una ciudad deportiva, sin tener redes sociales…pero lo dieron todo por el escudo, lo dieron todo por el club, lo dieron todo por aquel Villarreal CF.

Descansa en paz “Robocop”, descansa en paz guerrero.

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