Una hinchada entregada en un coliseo centenario

Levitando llegamos y levitando estamos las 21.000 almas amarillas en estos dos fabulosos partidos contra el Valencia y el Real Madrid con dos victorias para cada uno de estos corazones groguets, esos que hacen que alentemos desde nuestros más profundos adentros en cada instante, en ese majestuoso y colosal estadio que es el catalizador de las ilusiones, los sueños y la vida sentimental amarilla de tantas y tantas familias.

Entrando y subiendo los escalones de este centenario coliseo, que tan encantador ha quedado, cada peldaño que subo se me acelera el corazón, el bombear de mi sangre amarilla, me hace respirar y soñar casi con los ojos cerrados y húmedos y tal como me voy asomando a tal templo, me vuelve la película de cuando el campo del Madrigal, ahora Estadio de la Cerámica, era una canchita entrañable, la que nos marcó para los restos de nuestra existencia, con esa grada de gol sur de la aluminosis, la preferencia de los seis escalones, el reguero y la pared, la puerta azul que daba a la calle la Salud, los vestuarios en el actual quesito de los fantásticos Villarreal Fans, los Chopos de gol Norte ( grada de Sant Pasqual ) el bar, la tribuna de uralita, la rifa del descanso, balonet…

Ahora me siento en mi nuevo asiento y miro bien lo que somos y la emoción me envuelve de un manto amarillo. Y qué afición más de matrícula de honor, que apoyo y que fantástica acústica y atmósfera genera esta gran obra. Sólo puedo decir que cuando al final cantamos a capela el “padre nuestro” de nuestra religión que es ” La il-lusio de tot un poble ” sólo doy gracias a Roig Padre, al hijo y al Espíritu Santo que es Llaneza desde el cielo, por hacernos tan enormes. Endavant Villarreal fins la mort!!!

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